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Campo de trabajo ASRIR 2014

11:01 G.S.La Salle 2 Comments




"La verdadera manera de obtener la felicidad es haciendo felices a los demás. Traten de dejar este mundo en mejores condiciones de como lo encontraron; de ésta manera, cuando les llegue la hora de morir, podrán hacerlo felices porque, por lo menos, no perdieron el tiempo e hicieron cuanto les fue posible por hacer el bien."  (Baden Powell).


  Estas palabras han estado muy presentes este verano en mi cabeza. Y no es que leyera el último mensaje todos los días, lo cual puede sorprender a muchos. Este agosto he tenido la oportunidad de compartir con 50 personas una increíble experiencia de cooperación y trabajo por crear un mundo mejor.


  El día 14 de agosto salía del puerto de Tarifa rumbo a Marruecos, acompañado de seis amigos. No todos nos conocíamos. No todos veníamos del mismo grupo ni de la misma ciudad. Pero salíamos juntos hacia una gran aventura.


  Tras horas de viaje en tren y dos bocadillos de shawarma, en Marrakech nos unimos al resto del contingente. Ya estábamos todos. Ahora solo quedaba llegar al destino. Eso sí, tras mil horas más de viaje en autobús marroquí, que siempre es una aventura en sí mismo,


  La inmensidad de la nada se abría ante nosotros y de esa nada aparecía Asrir. Ese sería nuestro pueblo durante quince días. Nuestro campamento base. Nuestro hogar.


  Pronto nos reunimos para conocer los detalles del proyecto que íbamos a realizar. Nuestro trabajo consistiría en colaborar en la construcción de tres aulas de la escuela del pueblo, decorar las que ya había y el patio, realizar talleres y juegos con los niños de los alrededores y darles clases de idiomas. Y todo eso a 45ºC de media, cada día. Casi nada. Divididos en equipos de trabajo, organizamos las tareas, horarios y recursos. Era el momento de trabajar.


  Cada día los equipos cumplíamos con nuestras funciones. Poco a poco las cosas tomaban forma y por supuesto sentíamos la satisfacción del trabajo bien hecho. Pero había algo más que nos hacía sentir mejor que eso. Todos los días aprendíamos con cada piedra que colocábamos, con cada palabra que escuchábamos de los niños, de los vecinos, de nuestro maestro de marroquí, con cada trazo de dibujo en la pared, con cada momento de charla o de guitarra y canciones repetidas mil veces que compartíamos.


  La Asociación Felicidad sin Fronteras, que fue fundada hace unos años por unos chicos marroquís (uno de ellos, scout), propuso este proyecto de colaboración y lo abrió a Scouts de Marruecos, ASDE y MSC, con la intención de convertirlo en un campo de trabajo de verano  cuyo resultado tuviera una repercusión real y útil en el lugar donde se realizara. Unas 50 personas, entre Rutas (Rovers), Responsables (Scouters) y colaboradores de la asociación, formamos el contingente. Llegamos desde Errachidia, Asrir, Fez, Canarias, Barcelona, Valladolid, Salamanca, Badajoz, Logroño, Motril, Granada, La Línea de la Concepción y Jerez


  Algo que, los participantes en el campo de trabajo, hemos valorado muy positivamente es la gran oportunidad de poder trabajar y convivir scouts de ambas asociaciones españolas. Son pocos o casi ninguno los foros o actividades que nos hagan coincidir. Estos días nos han ayudado a olvidar nuestro prejuicios y darnos cuenta de que no tiene sentido caminar tan separados si realmente queremos crear un mundo mejor. Y nuestros hermanos scouts marroquís nos lo han recordado día a día.


  Los caños de agua de riego donde nos refrescábamos, la Fuente Azul, la lluvia (si, llovió cinco tardes y dos noches), las cenas bajo el cielo estrellado del desierto, el calor, la hospitalidad, el adobe y la pintura, el agua a temperatura caldo de puchero, el "Pulpy", el tajine y el buen té verde marroquí, los detalles más ínfimos, las rutinas, los gestos, las miradas, las palabras, las personas,. … todo servía para que los que estábamos allí nos cambiara el chip y se nos abrieran bien los ojos. Nos enamoramos de Asrir.


  El día 30 nos despedíamos definitivamente del pueblo, sus niños y sus vecinos, nos despedimos  de quienes pusieron aquello en marcha y de los scouts que nos acompañaron durante esta aventura.


  Quiero dar las gracias a los Scouts de Tánger que nos recibieron a nuestra llegada a la ciudad, nos facilitaron la gestión de nuestro viaje, nos acompañaron durante la espera y nos invitaron a un maravilloso te con vistas al mar. A la Asociación Felicidad sin Fronteras, a sus miembros y colaboradores, por la hospitalidad y el trabajo duro para hacer que este proyecto pudiera hacerse realidad. A mis 40 compañeras y compañeros, porque durante estos días fuimos una gran familia scout.


  Y, sobre todo, gracias al pueblo de Asrir que nos acogió en sus casas y escuela como sus huéspedes para darnos muchísimo más de lo que nosotros podíamos imaginar.

 

"Abriendo bien los ojos 
fijarme en los detalles 
despertar mis sentíos 
fundirme con el aire. "

(Chambao, Detalles)

 

 



  Pablo Vila García

2 comentarios:

Ángel (tha) dijo...

Chacho Vila, te has olvidado de nosotros: los canarios!!! Jajajaj

Gran texto, un beso compañero!!!

G.S.La Salle dijo...

¡Solucionado! ¡Perdonad el despiste!

¡Un saludo!